lunes, 19 de noviembre de 2012

"Pleito de Amar y Querer" de Andrés Eloy Blanco


"Me muero por preguntarte 

si es igual o es diferente 
querer y amar, y si es cierto 
que yo te amo y tú me quieres.


Amar y querer se igualan 

cuando se ponen parejos
el que quiere y el que ama.


Pero es que no da lo mismo… 

Dicen que el querer se acaba 
y el amar es infinito, 
amar es hasta la muerte, 
y querer, hasta el olvido.


Dile al que te cuente historias 

que el mundo es para querer, 
y amar es la misma cosa.


Querer no es amar. Amando 

hay tiempo de amarlo todo: 
a Dios, al esposo, al mundo; 
tocar el borde y el fondo 
y amar al hijo del pueblo 
como al hijo del esposo. 
¿Querer es ser para uno 
y amar es ser para todos?


No; amar es amar, y amar 

es como amar de dos modos: 
a unos como hijos de Dios, 
y como a Dios, a uno solo.

¿Amar y querer? Parece 

que amar es lo que abotona 
y querer lo que florece.


Dicen que amar no hace daño 

donde querer deja huella.


Si querer es con la uña 

donde amar es con la yema…


Querer es lo del deseo 

y amar es lo del servicio; 
querer puebla los rincones, 
amar puebla los caminos; 
queriendo se tiene un gozo 
y amando se tiene un hijo.


Amar es con luz prendida; 

querer, con luz apagada; 
en amar hay más desfile, 
y en querer hay más batalla.


Luego querer no es amar; 

querer es guerra con guerra 
y amar es guerra con paz…


Querer no es lo que tú sientes, 

querer no es lo que tú piensas; 
tu querer de agua tranquila 
ni bulle ni arrastra piedras.

Querer no es esa apacible 

ternura que no hace huella.


Querer es querer mil veces 

en cada vez que se quiera.


Querer es tener la vida 

repartida por igual 
entre el amor que sentimos 
y la plenitud de amar.


Es no dormir por las noches, 

es no ver de día el sol, 
es amar sin dejar sitio 
ni para el amor de Dios.


Es tener el corazón 

entre las manos guardado, 
y si ella pasa, sentir 
que se nos abren las manos.


Es tener un niño preso 

y envejecido en la cuna; 
querer es brasa que vive 
de la propia quemadura.


Es no reír, porque hay algo 

de lágrimas en la sonrisa-, 
es no comer, porque sabe 
a corazón la comida.


Es haber amanecido 
sin habernos explicado 
cómo sin haber dormido 
pudimos haber soñado.


Todo eso es querer y amar, 

y amar es más todavía, 
porque amar es la alegría 
de crearse y de crear.


Es algo como una idea 

que inventa lo que se quiere, 
porque al quererlo lo crea.


No hay un hombre que supere 

a la versión que de ese hombre 
da la mujer que lo quiere; 
ni existe mujer tan bella, 
ni existe mujer tan pura 
como la que se figura 
el hombre que piensa en ella.


Por eso, al estarte amando, 

si con un amor te quiero, 
con otro te estoy creando,


y tú, en el querer que sientas, 

si con un querer me quieres 
con otro querer me inventas.


Pero allí no se detiene 

la creación del amor 
e inventa un mundo mejor 
para el que ni mundo tiene.


Y el amor se vuelve afán 

de gritarle al pordiosero: 
Quiero, y porque quiero, 
quiero que nadie te quite el pan.


Que nadie te quite el vino, 

que no te duela en los pies 
la limosna del camino.


Que te alces, alzado y frío 

el puño de tu derecho, 
prestado en rabia a tu pecho 
el amor que hay en el mío.


Del obrero y sus quereres 

todo el rescoldo se vea 
cuando haga la chimenea 
suspirar a los talleres.


Y en la voz del campesino 

vaya un poco de mi amor, 
como de savia en la flor, 
como de agua en el molino.


Y así el amor es caricia 

que se nos va de las manos 
para servicios humanos 
en comisión de justicia.


Amar es querer mejor, 

y si le pones medida, 
te resulta que el amor 
es más ancho que la vida.


Amar es amar de suerte 

que al ponerle medidor 
te encuentres con que el amor 
es más largo que la muerte.


Y en el querer lo estupendo, 
y en el amar lo profundo, 
es que algo le toque al mundo 
de lo que estamos queriendo." 

  Andrés Eloy Blanco

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